Todos somos Caín.-

Siento verdadera pena de no tener ocasión de departir con el autor acerca de cuestiones espinosas que trata en su postrero discurso. No irá por A Brasileirta me dijeron los camareros, que no se le esperaba.
Burro, ése era Pessoa.
Ya, pero Alberto Caeiro y el Dr Ricardo Reis solían tener tertulia en esta misma mesa, al lado de la ventana. Ambos gustaban piropear a las féminas. Competían por el elogio mas elegante, por el circunloquio más barroquizante, la expresión más redonda.
Reconocemos algunas lagunas cognoscitivas los que estudiamos Historia del Arte, pero entre ellas no figuran la de no reconocer a la primera la escena del Sacrificio de Isaac. Primer asunto que nuestros ojos aprenden. Miles de veces vimos la escena, (porque algo que queda claro en toda esta historia es la pose impostada, teatral de toda esta historia. Cristo declama en un idioma que puede ser cualquier cosa menos arameo) un tío levantando un puñal y, aunque en tiempos presentes la acción quedaría abortada por la actuación de la Brigada contra la Violencia de Género, no había tal de aquellas, pero el caso es que la acción se frustó. El bueno de Isaac ya lo veía negro. Cuando pasó todo respiró aliviado, lo cual comprendemos.
Cuando el personaje cain le llamo a dios el señor julai por someter a una presión psicológica tal a un padre que éste esté dipuiesto a matar a su propio hijo, felonía que acabaría realizando él mismo, no me extrañó. Pues juro que comenté eso en mis días de estudiante. Y a partir de aquí nuestras almas vuelan juntas. A partir de ese momento leí más, mucho más rápido. Aquello tenía algo de repaso. No es que acuse a Don José de hackearme el texto: Fue un encuntro entre almas gemelas.
Si alguna conclusión lógica se puede extraer es que ciertamente el yahvé bíblico está más próximo a marduk, a ishtar, a gilgamesh, a mesopotamia, a ur que a nosotros. Es un vestigio cultural del neolítico, pero no le reconozco nada más. Otra cosa sería explicar la history telling forjada en siglos medievales que inventaron eso de que la llegada de cristo por algo que desconozco había sido profetizada y dieron con esa salomónica escena de profetas enfrente de los apóstoles genial solución del marketing eclesiástico. Y es que no hay que olvidar que, trabajando para ellos tuvieron a las más lúcidas mentes. Y se inventaron la continuidad entre el antiguo y nuevo testamento.
Cuando el episodio de la torre de babel, reivindicando el derecho que tenemos como hombres de querer ser dioses, nos acordamos de eduardo galeano cuando dice en sus "espejos" el hombre siempre pensó que lo habían creado los dioses, en todas las culturas, el pánico aparece cuando nos preguntamos si no serán los dioses fruto de nuestra inventiva o prosopopeya.
Sr josé, me pareció notar algo de testamento en esto que me niego a ver como un libro meramente, y era lógico, murió este año. Y le agradezco que ese testamento aplique luz sobre el libro...que más nos desvela.
Seguro que lo dice en el Evangelio según Jesucristo, que no tengo pensado leer, porque estoy seguro que me copìa y esta vez tengo testigos. Fue en la iglesia de berselos. en baralla donde resultado de una iluminación me puse a pontificar y me salió de dentro que todos los trabajos y jodiendas que tenía que soportal el hombre medieval (me preguntara un maestro sobre la influencia que yo creía tenía el ejemplarizante arte en la vida cotidiana del hombre medieval. Mientras le explicaba mis sesudas razones él se sonrió y empezó a negar con la cabeza, para al rato decir lo primero que hay que saber: al hombre del medievo sólo le importaba una cosa: comer mañana) no vayamos a pensar que se acababan con la muerte. Ese hombre que casi seguro tenía las manos deformadas por la artrosis, pero aún así las juntaba para orar cuando le llegaba el momento había de proveer a algún abogado que lo defendiera en el Juício Final. El día que seamos conscientes de eso, no sabremos como agradecerle a "los ministros" la buena vida que nos dieron, y que ellos, encantados, nos seguirían dando.