Catamarán Irene .-

Estas ocho personas están realizando una labor de cíclopes, de titanes: permitir que surja en mí un sentimiento de empatía hacia lo que se suele llamar pueblo judío, que como pueblo no es un bloque monocolor. Ahora veo claro que un pueblo lo constituyen individuos, a cada uno de los cuales le hay que suponer pensamiento autónomo.
Entre ellos hay un superviviente del Holocausto nazi, un padre que perdió a su hija en un atentado palestino, y un ex-soldado. No obstante todos cotizan alto en Humanidad.
A Ilan Pappé, Shlomo Sand, Gilad Atzmon (disculpen la ortografía), Daniel Baremboim, a los soldados que se opusieron a ir contra inocentes, a miles que son silenciados, se les suman estos ocho ciudadanos para los cuales yo pediría memoria eterna, un memento.
Interrumpe mi alegría el preguntarme el qué estarán pensado todos mis conciudadanos que, sin ser judíos, suelen jalear las acciones del Gobierno Israelí contra el Pueblo Palestino, malo por naturaleza.
Las reacciones producidas hasta ahora muestran el estado de shock en que está la diplomacia israelí que apenas balbucea las palabras demencial, inútil para calificar el hecho de que unos judíos vayan contra otros judíos, algo inaudito. Puede ser el inicio de un camino de esperanza. En Irán piensan lo mismo, seguro.
Paz para los hombres de bien!!!.