Ego sum/fuit lux mundi.-

A estas alturas, nadie cuestiona el valor documental de la fotografía. Partiendo de esta premisa y como se puede observar en el documento que presento, se puede deducir:
Que hubo siglos en que erigieron en mi honor riquisimas y primorosas construcciones, aunque no reparaban en dejarme a la intemperie. Con el cuento de es quién es!. Ese siglo podía ser el XV, el XVI o el XIX, pues la impresión con que me impregnaron estas piedras es que pertenecían al momento neogótico. Si bien es cierto que estábamos cerca del País Vasco donde son forofos de este y otros eclecticismos . No en vano soy Historiador del Arte. Se pueden fiar, xa que teño ollo de buen cubero, si bien es cierto que estoy a la espera de correspondiente licentia docendi para ejercer el magisterio. No obstante estando rodeado de sabios y prophetas se me antoja innecesaria.
No obstante, esta foto me ubica en el meollo de la cuestión, algo que ya tenía olvidado. Ni más ni menos juez en el ulterior Juicio Final. Entrar en el cielo o no depende de mi voluntad. Me han acusado de prevaricador porque dicen dejo pasar a todas las tías. Y es cierto, pero es cosa que yo hago por descriminación positiva.
Hacia mí venían miles con la cara desencajada, con un ánima débil, me presentaban criaturas contrahechas esperando que Yo hiciera algo. La gente no entendía que yo estaba allí por casualidad, como cuenta Michael Moorcock en su "Libro de los mártires". Yo estaba allí por casualidad, pero comprobé lo que falta de dioses está la humanidad.

a-la-intemperie dijo
jajajaja muy ingenioso.
Saludos
11 Agosto 2010 | 08:40 PM