Noriega.-
Noriega fue presidente de Panamá, cargo que compaginaba con ser espía de la CIA. Pero un buen día su buena estrella se apagó. Él informaba a la CIA pensando que esto blindaba su situación. Pero EEUU cando le interesa se agarra a lo de "Roma no paga a traidores", y cambia de un día para otro el concepto de amigo a enemigo. Saddan Hussein, Bin Laden....De ser presidente soberano de un país, pasó a ser un vulgar camello. EEUU tuvo que invadir el país para detenerlo.
Ahora 17 años después lo extraditan a Francia, donde esperan empurarlo de nuevo, después de estar dos años en un limbo legal (nada celestial). Pero la noticia, que era esto, resulta adornada por un joven redactor de El País, que deja fluir su genio y continúa diciendo:
Lances del destino, pero la naturaleza pareció negarse a la marcha de Noriega. Una fortísima tormenta estuvo a punto de impedir que el vuelo de Air France despegara del aeropuerto internacional de Miami. A las siete de la mañana hubo incluso un aviso de tornado en el vecino condado de Broward, pues el aeropuerto de Fort Lauderdale también fue muy afectado. Casi un centenar de vuelos fueron cancelados o retrasados y sólo a mediodía comenzó a normalizarse la situación. Fueron los últimos ramalazos del temporal que azotó el fin de semana especialmente el estado de Mississippi dejando a su paso una decena de muertos, numerosos heridos y graves daños materiales. Fue la tormenta más intensa de la temporada en la Florida y con vientos de hasta 120 kilómetros por hora, un auténtíco huracán fuera de temporada. Cayeron hasta 7.000 rayos y más de 10.000 casas quedaron sin fluido eléctrico.
Noriega llegó al aeropuerto en una furgoneta negra de gran tamaño desde el Instituto Correccional Federal, al sur de Miami, donde residió los últimos dos años en una cárcel de seguridad mínima. Una persona le acompañó hacia el interior sujetándole del brazo, pero más para ayudarle que como signo de llevarle detenido. Incluso se paró un momento con él para ver si podía andar por sí mismo. Parecía ir esposado y en un estado de deterioro físico evidente. Vestido de negro, con una chaqueta gabardina, aunque no hacía frío alguno, se tapaba la cabeza con un gorro gris destartalado. Caminó casi arrastrando los pies, mientras un policía le escoltaba a la derecha y otro, de paisano, portaba sus objetos personales y documentos.
Esto es enmierdar. No se comenta el hecho de la dudosa legalidad que representa invadir un país para detener a un señor al que vinculan con el cártel de Medellín.
Vemos estos días con los sucesos de Méjico cómo EEUU lucha contra el narcotráfico........ fuera de sus fronteras!!.