Concierto del lunes 19.-
Podría achacar el retraso en noticiar esto a reiteradas cancelaciones de los vuelos, por el chollo del volcán, pues me encontraba en La Haya asistiendo a un cónclave internacional sobre la figura de la princesita del pueblo. Compartiendo diálogo con Christian Salmon. Me inspira lo de las storiestelling. Pero al pollo este se le nota que no conoce el Pórtico de la Gloria, storytelling firmado por un tal Mateo en 1188. Ya de aquellas. Osea, no es nada nuevo.
Pero no. Aunque me hubiera interesado.
Soy consciente de que millones de personas de esta y de otras galaxias esperan insomnes la lectura de mis invectivas. Parafraseando a Mayakowski diría que los jóvenes se levantan de madrugada para aprender, de memoria, con sus puntos y comas, mis reflexiones. Sé que como describía el poeta, que concluirán pensando: ¡Qué pesimista era!, y yo les doy la razón, pero como dejó dicho Vladimir: "Siempre habrá aprendices en la vida".
Pero no.
Apartado por las musas de poder construir algo tímidamente artístico, reconozco que cada día que pasa tengo más ganas de anotar en esta bitácora lo que me pasa por la cabeza, -lo cual no tiene nada de artístico- creyendo que cuando yo no sea, seré momentáneamente. Cuando alguien me lea. Cosas de la edad.
El otro día se me ocurrió escanear la etiqueta de unos calzoncillos que me regalaron. Me sentí arrebatado por el espíritu de Warhol. Lo novedoso es que eran los primeros calzoncillos chinos que me vestía ... y creía que eso le importaba a alguién. Que tenía algo de hito. Esa etiqueta será testigo de un cambio muy grande que se avecina. Pero no paro ahí. Al momento pienso en el hecho que el chino es el única escritura ideográfica que queda. Ideográficos son los jeroglíficos egipcios. La cultura china es coetánea de la egipcia, pero mientras esta feneció con los Ptolemaicos, la china no se interrumpió. La prueba evidente es que, para ellos, estamos en el año 4708. Sumen los años transcurridos desde la construcción de la pirámide de Keops a Xto, y de Xto a hoy y tendrán esa misma fecha.
Hecha esta introducción miscelánea, paso a comentar unos apuntes al natural que tomé en el auditorio que Caixa Galicia tiene en la ciudad, ubicación escogida para este concierto, donde el protagonista iba ser el oboe , que en galego é óboe. Pero como ya apunté en el anterior comentario sobre la Semana de Música del Corpus, no me veo con foles para hacer crítica musical.
El cierre del escenario, muy coqueto, como le suele gustar a la banca, era a base de bloques de rosa porriño, cronometradamente bastos para dar la sensación de solidez (qué teatreros son estos tipos de la banca!. Todo es tramoya) sobre el que colgaban las letras FUNDACION CAIXAGALICIA en latón, algo que ya hacían los romanos, y ya de aquellas había unanimidad en que fardaba mucho. La susodicha fundacion aparecía literalmente o así, tal como lo escribo. Sin tilde. Inmediatamente pensé en el embolao que nos metió la banca, con sus subprimes y demás derivados financieros. Van de palo. Son manguis trajeados, que encima hacen alarde de su ignorancia.
El siguiente asuntó que me concentró, mientras sonaba Mozart, fue que la chica que tocaba el violín estaba en estado de gravidez. Lo cual no tiene nada de excepcional, pero nunca me había cuadrado. Y comprendí que era muy humano. Miré el programa y ví que se llamaba Irina. Era una guapa eslava. Tocaba con un kimé especial. Le presumí felicidad al feto que pronto será neonato, que escuchaba aquello. Pero si por alguna razón la chica se viera obligada a abortar no la consideraría una homicida...como otros.
Antes de empezar el concierto , por primera vez ví cómo iban al servicio los músicos, buscando relajarse. La que posteriormente descubriría que tocaba la viola me pareció que me miraba como se mira a una rica vianda. Anne Schlossmacher se llamaba y entendí que aunque el desarrollo de su oficio exija pulcritud y reserva son mujeres y hombres como las otra/os. Yo le devolví la cantidad de lívido que cabe en una mirada, cortesmente.
Del viloncello, Thomas Piel, decir que tocaba muy sonoro, muy bien.
Y de la solista, una chica llena de matices sensibles, sólo destaco su nombre curioso: Esther Viúdez.
Y del programa ¿Qué nos dices?. Que del liviano Mozart se pasó al transcendente B Britten. De ahí pasamos a Anton Webern, escuchándolo entendemos que e n el S XX los músicos dejaron de dirigirse a nuestros sentidos para influir en el intelecto. A medio camino estaría el último autor Ernst Von Dohnányi, delicioso por momentos.