Miguel Delibes.-
Escribo esta dedicatoria urgido por lo que dice hoy su nieta en El País, ELISA SILIÓ . Había algo que nos unía a Miguel Delibes y a mí. La admiración de otro Miguel. Induráin.
Yo también disfruto de la bicicleta, por eso me atrevo.
Fueron bellas las palabras de Darío Villanueva, ex magnífico rector compostelano, que si no yerro eran "Delibes hizo lo que tenía que hacer; escribir palabras en el tiempo". Con lo cual creo que apela a cómo el ser humano condicionado por su eventualidad entra en lo eterno inmutable.
Pero como cuando uno muere, se formulan deseos. Yo le deseo que nunca deje los campos de Castilla y, ya situados en lo imposible, que nunca falten en ellos perdices rojas.
No tenemos, por lo de ahora, alternativas a la muerte. Sin embargo, no todos estamos llamados a lo eterno inmutable.