El moderno martirologio emeritense.-
¿Y esto a qué viene?. A que la palabra mártir vuelve a estar en primera plana. Y hacía tiempo que no lo estaba. Bueno, a mi como medievalista, nunca me abandonó del todo. El arte medieval se basa mucho en mártires, que dan fé, sin ser propiamente notarios. No dejando pasar la oportunidad, cuando estaban grogis por el calor, de aterrar a los hijos de mis amigos contándoles como verídica históricamente (lo cual no cotejé) la historia de Eulalia de Mérida. Todo mi respeto hacia quienes en el pasado o en el presente se hacen merecedores de portar la palma martirial. Pero, a diferencia de lo acaecido hasta aquí, ahora es lícito autodenominarse mártir, en vida. Antes por lo que yo sé te decían mártir, una vez que morías.
Y esto tiene sus riesgos. Me explico. Una vez el alcalde de Lugo, señor Orozco, prometió inmolarse -conditio sine qua non se puede hablar propiamente de hecho martirial- si un proyecto para la ciudad no salía adelante. Esto lo dijo en público, en las elecciones. Él ganó las elecciones, el proyecto no salió para adelante PERO él de inmolarse nada.
Aparte me despierta ciertas suspicacias el asunto de que solo se hable de martires donde un tipo canta: " el camisón de Pepa..tiene historia..." lo cual no contribuye mucho a hacer creíble el drama. Estarán conmigo en que en todo el mundo hay injusticias. Sin embargo, en el resto del mundo alguien que se inmola es llamado terrorista, por lo cual me confunde que aqui todos hablen, al unísono, de mártir.
Una cosa es cierta. La situación se desarrolla en igual contexto. Ya sea antes del 313 en Roma, en el s VII en Mérida, ahora en Cuba es un escenario netamente bélico y el resultado que tuvo antaño anima. De aquellas tumbaron al Estado romano, a lo que no cabe duda que también ayudó él mismo.
En mi familia no somos muy filomartiriales, si es que existe esa palabra. Cierto es que no se vieron obligados mis ancestros a rendir tributo al Emperador, un paripé más. Sin embargo a lo que si se vieron obligados fue a hacer la salutatio (invento igualmente romano) a un señor bajito del Ferrol que para compensar su estatura se hacía llamar Generalísimo. Mi madre me suele contar que una vez de visita en Lugo, se reunió una multitudinaria muchedumbre, sin llegar a turbamulta. Todos saludaban y gritaban consignas patrias. Ella también, buscando descollar. Sin embargo un señor que estaba por allí y que no gritó le pegaron un tiro pero es que era comunista, rojo, aunque a los ojos de mi madre tenía el mismo color que cualquiera. MIs padres nunca fueron fachas. No sabían lo que era el fascismo. Pero ellos, si había que levantar la mano la levantaban..y si había que dejarse, se dejaban. Es lo que tienen los Emperadores, que todo lo pueden.
Algo que pasa, igual antes que ahora, es que los mártires son muy rentables.