El Renacimento by Vasques.-
Chirigota, ballo in maschera, esmorga son cultismos. No molan.
A nivel popular, que es lo propio hablando de un socialista, diríamos que estamos ante unas simpáticas mascaritas.
Pero no unas mascaritas cualqueira. La evocación del cuadro Los Embajadores de Hans Holbein el joven es inevitable. Si en el cuadro reconocíamos perfectamente a Jean de Dinteville y Georges de Selve, en este caso distinguimos al serenísimo embajador del Reino de España ante la Santa Sede. Pensándolo bien, tal rebunbio parece anunciar una carroza sobre la que samban unas cariocas disfrazadas de monjas. Al lado está un personaje que insulta la inteligencia de los que sufrimos la mirada del Inocencio X. Y se pone el hábito creyendo que cualquiera vale para Papa. Eso es el teatro de los teatros. Cierra el cuadro a la sinistra de la foto un personaje atrabiliario que luce una estupenda capa sobre un moderno smoking. Disfrazado, propiamente, de época. Lo dicho: cultura popular.
Pero me darán la razón en que Vázquez es el único que se mete en el papel. Semeja con la mirada escrutar los mares cual experto navegante o mirar como buen dilettante alguna obra de arte. Lo que es indudable es que su mirada refleja grandeza de miras propia de un mecenas o algo así.
La duda que me asalta es si los propios hombres del Renacimiento no se disfrazarían al posar para los retratos. Uds creen que se lo creían?. Uds creen que el Renacimiento fue algo más que Galileo y Erasmo?.