Javier Fernández-Han.-
Hoy pego aquí la foto de este joven de límpida mirada, impregnada de divina ingenuidad y de agudeza mental.
Yo, que mantengo un tono de responso o rosario generalmente en este blog, quiero que esto cambie por un día.
Días preñados de espectativas e ilusiones, de los cuales en tiempo, yo también disfruté. Quiero compartir con este joven la obviedad de que está en el más dulce momento existencial, donde el néctar de la vida se presenta inacabable, infinito. Que sepa que esto del nectar de la vida no es mío. Característica que después pasará al campo de las frustaciones.
Yo tengo una foto quitada mas o menos a la misma edad y hay algo que es igual. El brillo en la mirada. Y eso que yo a lo máximo que llegué fue a "especialista en la generalidad", titulación no homologable en Europa. Si en el pasado hubieran abundado los hombres como yo, que apenas llegan a ser nubes en pantalones, aún no se habría inventado la rueda.
Me gustaría predecir que él (y más como él) deseo que sean el futuro. Un futuro que luche en primera instancia contra la más cruel de las premisas: la gente que muere de hambre en el mundo. Y este varon preclaro eso lo tiene claro.También pondrán su coeficiente intelectual en la lucha por el calentamiento global. Los de mi edad, si vivimos, seremos viejos.
Pero delante de ellos a mí nunca me gustaría ser viejo añoroso y recalcitrante...bueno es un deseo.
"Me gusta inventar cosas". Este inventor de 15 años fue educado sin pisar la escuela. En su casa. "Ayudar a los pobres puede ser muy rentable" dice, mientras agita su chocolate con leche como si en él hubiese alguna idea de provecho.
"Me gusta pensar en cosas que ayuden a los pobres. Es más interesante que hacer iPods para los ricos", explica Fernández-Han.
Su madre, mexicana, y su padre, taiwanés, se conocieron en la prestigiosa Universidad de Brown (Rhode Island). Optaron por educarle en casa, convencidos de que la escuela frenaría su potencial.
"Tengo muchos amigos implicados en mi ONG, Inventores sin Fronteras. La gente de mi edad podría hacer más, pero no saben cuáles son sus pasiones".
Lo dicho: un personaje.
(Entrevista completa en El País el 17-XII-2009)