Adios, J.L.López Vázquez.-
El título puede llevar a engaños. No es un lamento, es una despedida. Basándome en la lógica biológica, que dice que la vida es VIDA precisamente porque tiene un fin. que es el morir. Lástima me dió hace más o menos cinco años cuando disconformidades económicas, o de algún otro tipo ligaron este nombre al candelero de las demandas judiciales.
Despido con este post a este actor, que no fue gran cosa. Se limitó a hacer de español casposo, reprimido -y salido-, y con toque machista, como Agustín González. Pero no sería justo. Y como este blog es de mi jurisdicicón personal, por lo que he de velar por la justicia. Siempre la labor artística estuvo acotada por "los que ordenan y mandan".
Y esto de velar quiero hacerlo con mis mejores galas, pues el recordado lo merece. Para lo cual es prioritario, mostrar parte de mis insondables conocimientos. ¿Saben lo que fue el Concilio de Trento?. Lo de Trento (1545-1553) fue un concilio teológico que impuso las directrices para el ulterior desarrollo del arte en el tiempo del contrapunto, también conocido como Arte Barroco. Pero esto lo digo yo, los Historiadores del Arte no ven la interacción del Concilio -cosa de curas- en el Arte Barrroco -cosa de artífices-. ¡¡Meapilas!!.
En este caso fue la censura franquista la que sancionó lo que se podía, o no, hacer. Y los papeles que les tocaban a los dos actores citados -a los cuales sumaría Paco Martínez Soria- no es que se pudieran hacer, es que no había propaganda mejor, es que eran unos actores fajados en el teatro universitario, que tendrían la aquiescencia de Poquelin. Hacían tanto por el país que si tal se subvencionaban sus películas. Y por eso se había que reir del turismo, había que parecer una bomba sexual, apasionado de la tauromaquia. Había que defender el producto nacional y ridiculizar lo foráneo. Era lo que había. Tristes años, en que España estaba acomplejada ... pero ellos eran sólo eso;: trabajadores. Ellos no eran el personaje. Sobre ellos no vamos a escupir.
Hablando del turismo, recuerdo una película que trataba de una especie de academia de ligones orientados expresamente a la turista, ávida de curiosidades culturales. Decía el jicho, a manera de ejemplo:
-"Monumento?, señorita. Usted si que es un monumento!!".
Es genial. Y se quedaba tan ancho.
Redacto este post consciente que mi labor tiene concomitancias con una definición del Historiador, el cual partiendo de fragmentos ha de imaginarse la totalidad de la vida de una sociedad que desapareció. Gente más preparada que yo rendirá homenaje mayor que yo haciendo referencia a su extensa filmografía, de la que yo, al azar, destaco La Cabina que nos mostraba a un López Vázquez y a un Agustín González poliédricos, y entoces entendimos que eran gigantes, pues se defendían en lo experimental. Y en el año 1972, dirigidos por Antonio Mercero. Ya digo; escribirá sobre el particular gente más preparada que yo. Yo sólo quiero dar fe de la sima que se ha abierto en mi interior.
Que descanse en paz. Él y Francisco Ayala y Claude Levy-Strauss.
Quedaría bien una foto, pero la que tengo en la cabeza no la encuentro. No sé la que tengo en la cabeza. Son muchas, ninguna en particular.