San Froilán 2009.-
Inconscientemente hace años que asocio las fiestas patronales de mi ciudad -que por si alguien no lo sabe es Lugo- con la llegada masiva de feriantes exóticos y particulares: manteros y similares, hombres y mujeres robustos de ébano. Puede que alguno sea massai. Ciertamente todos sorprenden por la longitud de sus extremidades. También algún menudo y orgulloso aymara que con su elegante porte nos dice que en tierra fue centro de un gran imperio. El ombligo del mundo. Este año, también pusieron una pareja de sijs de la India un puesto de piedras preciosas y semipreciosas, engarzadas en plata de la India.
Es decir, la llegada de estos exóticos hombres y mujeres anuncian la fiesta. La cual, fiel a sus orígenes insiste en su vocación de feria en honor de San Froilán. Al menos desde 1665. Los negociantes del centro no piensan lo mismo, viendo en estos supervivientes la amenaza de una feroz competencia.
Cuando era joven hace años era la instalación de la pista de autochoque Camarero lo que daba el pistoletazo para el inicio. Todos los niños seguíamos el montaje con gran expectación. Su desmantelamiento certificaba la defunción festeira y la inexorable llegada del frío invierno, y de las clases.
Yo tengo un gran respeto y admiración por los negr@s quizá porque erroneamente interpreté de mis lecturas que hace millones de años toda la humanidad era negra. No hay que olvidar nunca el nombre Leakey y la llanura de Olduvai. En una ocasión que mi hermana fue a ver un fenómeno galáctico a Africa, se lo recordé.Para mí por tanto es como si se tratara de mis primos. Primos lejanos, residentes en Senegal.
Lo más gracioso me pasó un dia que estaba esperando en el portal de mi casa. Vino un joven medio transpuesto y con ganas de charla, hablando incluso del tiempo. Muy coloquial él. Al cabo de un rato en el que instintivamente se ganó mi confianza y discrección me preguntó si aquí, en mi casa, había piso de chicas Como hombre entendí su obnubilación. Su turbación. Pero le dije no apenado. Era la realidad.
Oigo en un bar a un tipo que se las da de enrollao y que tiene una pinta difusa que le pregunta a un africano que le soporta la conversación porque está tratando de venderle algo:
-mi país es generoso, eh?. Sentí verguenza ajena. Su país no era mi país, deseaba.
Señora, usted me mira y yo no robo, tengo trabajo. Ponte a la cola. No será coca cola no, Y no vacilaba el cabrón pero iba bonito... para que alguien le hablara de coca cola, que sin gotas no tiene alcohol. El pobre hombre estaba pidiendo perdón por vivir, y la empleada del supermercado quería que se humillara. Eso la hacía parecer importante, una mujer blanca importante.
La caña que les dió, tanto la policía local como la nacional fue ejemplarizante en la defensa de la propiedad . Que irrumpieron en escena como una peste bíblica ensañándose con los que nada tienen porque les mandan proteger sus intereses los propietarios. Y éstos azuzan a la autoridad. Y más en un villorio, como es el caso. Hoy me preguntaron donde voy tomar el café si sabia quién era el patrono, Froilán. Largué el rollo de la relación que tenía Froilán - nacido en torno al año 833 en el Regueiro dos Hortos, donde mi madre trabajó la tierra de jóven- con Alfonso III el Magno, su relación con el ermitaño Atilano y la fundación de monasterios, entre otros los de Tábara y Moreruela. Es dificil explicar tomando un café lo que fue el Reino de León en el s IX. La gente no está familiarizada con el concepto de la repoblación. La gente piensa que todo fue siempre así. Yo sería el primero en no tener ni puta si no quisiera saber, o mostrara curiosidad por conocer lo que pasó. Aún siendo consciente de que eso no iba valer para nada. El caso es que contestándoles esto, creo que pasará un tiempo antes de que me vuelvan a preguntar algo. Pero ese ejercicio me valió para echar de menos aquellas historias. A aquel tiempo.
La policia de Lugo captó la atención de los medios informativos nacionales y con voz pausada el agente que escogieron para ser portavoz, porque resulta creíble. Pese a que narra hechos inverosímiles, relata delitos fantásticos inventados contra la propiedad intelectual -a unos chicos que vendían unos cedés-, contra la falsificación de productos industriales, lo cual viola varios articulos del codigo penal, aparte de fomentar el islamismo. Pero, sobre todo constituye una falta grave el no pagar el impuesto administraivo al Ayuntamiento. Pagándolo, hacen la vista gorda. Lo dicho: gleberos.
En mi barrio es normal ocupar las aceras con los coches. Lo sé porque cuido a mi madre, que está en silla de ruedas. Me pone de bastante mala ostia, tener que salir a la cale porque un jilipollas quiere tomar una cerveza y de paso asombrar a su novia viendo desde allí mismo su carro tuneado. Es normal desde hace unas semanas que camiones-hormigonera de cuatro ejes obstaculizen el paso, pues la construcción sigue disfrutando de patente de corso. En todo caso la policía no viene por allí. Y estos días vienen en sus motos con nocturnidad. Pasan del camión que obstruye la vía y multan a una destartalada furgona de un hombre que estaba descargando algo en su tienda de campaña, instalada sobre la acera. Pues ni un sitio decente les habilitan para que puedan vivir con dignidad. Y eso convierte a un ser humano en una alimaña.
Los gallegos olvidamos facilmente que hace menos de 50 años nos puteaban en toda Europa a donde ibamos a ganar un jornal, humildes, como ellos vienen aquí.
Yo gozo mucho en ver como estos hombres toman sus cafés, sus zumos, sus refrescos, relajados. Yo percibo en sus rostros la cara de terror que se les ponía cuando se vieron en una frágil patera en medio del océano.
Pero todo esto quedó compensado cuando mi amigo y socio Nicasio, influído por mi criterio, compró un día una pareja de rinocerontes y al día siguiente compró otra pareja, de gacelas esta vez. Todos ellos animales con cuernos de lo cual nos reimos. Parece que respiran, dijo. Y yo pensé en los caballos de Apeles, que relinchaban. O eso parecía.
Ya termino. Contando que los negros no son culpables de todo chachullo comercial. Pues fue un aseado -por lo tanto honrado- comerciante que me quiso clavar por dos fotocopìas, cuyo precio justo serían 20 cm, 1 ´60 €. Le llamé, educadamente, ladrón. Pero este suceso me indicó que este estado de cosas no se van poder aguantar por mucho tiempo. Tengo en mente la Pascua del 406.