Cuando me enteré de lo que era la autoridad.-
Tengo en la memoria telaaráñica algo que Esperanza Aguirre quiere revitalizar: La autoridad del docente. Partiendo de que los docentes, como los talibanes, distan mucho de se un cuerpo homogéneo. Lo que quiere decir que tal vez no sea lo óptimo. Por no decir que será la enésima cagada que deciden en torno la educación. Educación.
Para demostrarselo voy a contarles una cosa, que me sucedió en 2º de BUP, allá por el pleistoceno. Año 1977 o cerca. Aún la gerencia del generalísimo estaba fresca por lo que no reinaba el anarquismo, como ahora. Esto escribo como desagravio a unas acusaciones sufridas días atrás por un hada de la psique, una guapa brujilla que hipnotizándome me recordó que yo, a los 15 no sólo era facha, sino que incluso había defendido en público las dudas sobre el holocausto. O sea que fuera nazi. Cosa que ahora da prestigio y celebridad a Ahmadineyad. Si, en realidad mi vida arranca con un lavado de cerebro que una vez superado me siento orgulloso de él. No soportaba el ser gris y los rojos de la clase no me dejaban estar a su lado. Era la única escapatoria. Rematada la explanatio voy al hecho:
Hasta la fecha yo había aprobado siempre todo en Junio. No es que fuera una lumbrera. Mi nota media siempre fue 6, mi sino era gris, cosa que yo trataba de disimular de cualquier manera. Pero en Junio de aquel añó coseché 7 Insuficientes. Ante tal debacle, me ví obligado a dar profusas explicaciones. Mi padre creyó mi versión de los hechos -que explicaban racionalmente y como un malentendido más, la terrible desfeita- y me sugirió apuntarme a una academia de un tío muy listo que conocía. Allí pasé 8 horas al día en pleno mes de Agosto que me abocaron al consumo de los evasivos y desternillantes primeros porros. Algo ya había conseguido el sistema.
Pero ¿cómo había llegado a aquella situación?. Tiene fácil explicación, al tiempo que genera risa que yo haya dedicado lo mejor de mi vida al estudio de la Geografía y la Historia porque fue precisamente un malentendido con la profesora titular de esta asignatura, Mercedes Dominguez, el detonante de todo el fiasco. El asunto tomó forma dramática (de aquellas era frecuente la formación de juicios sumarísimos, presididos por el jefe de estudios, lo que les daba un tufillo de acto de fe teatral): llegaron a hablar de expulsión, o la pavorosa amenaza de hablar con mis padres (cosa peor). Todo lo que me estaba pasando me valió para llegar a la formulación del latinajo homo hominis, lupus que debí de soñar pues el latín no era mi fuerte. Pero era el lenguaje de los sueños, pensemos en el célebre sueño de Constantino, intres antes del combate en puente Milvio, o el sueño que tuvo Ramiro I momentos antes de la batalla de Clavijo.El caso es que esa frase suena porque posteriormente ví que me la habían copiado. No pudiendo hacer nada pues no la había registrado en el copyright. Qué oscuros tiempos vivimos antes de la implantación del manto protector de la SGAE!. Pero, qué rollo tengo y además eso viene después!!. Casi al final.
Era frecuente que alguno (estudié en un Instituto Masculino) no pudiera asistir el día del exámen y el/la docente le permitiera hacerlo durante una clase días después. En esas estábamos. Así en el primer pupitre de la izquierda estaba el Maira haciendo el exámen, compartiendo el pupitre a su lado estaba el Cuchi. Detrás estaba yo y creo que Jaime Latas Zabala a mi lado. Maira me había pedido unos días antes los apuntes para preparar el exámen y yo no tuve inconveniente en hacerlo pues ya lo habíamos tenido. Maira ya era de aquellas de los que andaba en el recreo con chavalas... y fumando. De las clases pasaba algo. Eso da coherencia a lo anteriormente dicho, inclusive el insólito hecho de que alguien me pidiera los apuntes. Pero es algo que prueba lo que estaba escribiendo.
Quisieron mis hados que mis ojos dieran en los dichos apuntes que estaban en el cajón del pupitre. Viendo que era buen momento para guardarlos, se los pedí al Cuchi, quien se dispuso a pasármelos. En ese momento la docente decidió tomar las de Villadiego; exijió ver el contenido de los apuntes pese a que yo ya le decía sottovocce que eran los del exámen. Ella se alporizó y al punto nos expùlsó del exámen. No obstante nos produjo cierta estupefacción cuando observamos que nos expulsaba al Maira que estaba, desconozco si mal o bien, escribiendo, y a mí que le estaba soplando, segun ella. El caso es que Cuchi quedaba inmaculado y a lo mejor tuvo algo que ver el que fuera hijo del jefe de estudios. Y portaba en sus manos el corpus del habeas.
A la doctora Dominguez se debe el saber que los mineros suelen cojer la siFílix, dato con el que siempre sorprendo en las tertulias. Y que da idea de su gran erudicción.
El caso fue que salimos de clase, el Maira encendió un cigarrillo y dijo que se iba a tomar un café. Yo salí, algo transpuesto por la puerta de profesores dando mis ojos en el Ford Fiesta blanco matrícula C-K de la interdicta. Me vinieron a la cabeza escenas del Acorazado Potemkim que había visto días atrás y creí estar empezando una revolución... aunque estuviera agachado, cutremente, frente a la rueda trasera del Ford. Imagen que en mi ineterior evocaba a Matiushenko. Bueno a lo mejor puede parecer exagerado. El caso fue que le desinflé la rueda y feliz y ufano me fui al centro a pasar el rato. Estaba en la segunda o tercera vuelta por la Plaza de España cuando que ví que otro compañero venía braceando y gritando hacia mí. Era Pedro el Pescador, pues este fue el nombre que le quedó al oir su respuesta un día que nos preguntaron por nuestras preferencias profesionales.
-"Ostia Cabarcos -ese era yo-, desincheille a outra". Ví nubes en el horizonte. Era un ser gris, decididamente me daba miedo la notoriedad. Y veía que los acontecimientos me arrastraban hacia ella. A mi pesar.
En los días posteriores asistí a una recreación de lo metodos cohercitivos medievales puestos en boga por el autoelegido tutor Gonzalo Allegue, enrrolladísimo profesor de literatura que no paró de urdir estrategias hasta que mis propios compañeros me delataron. Recientemente presenté recurso contra estos delatores. En Estrasburgo. Precisamente estoy en espera de que mi abogado -el Che Antonio- se ponga en contacto conmigo para ver cómo abordamos el caso pues el enrrollao profesor de literatura devino en pésimo novelista...y por ahí le vamos a meter mano. Por crímenes contra la humanidad. Es un terrorista. Desconfiad de los profes enrollaos. Otro de los cargos que le podemos imputar es corrupción de menores pues a los 14 años nos obligó a saber lo que era el "taedium vitae", al que cantaba Hermann Hesse.
Resultando como consecuencia que se reunieron en capítulo los docentes, resolviendo cargarme todas agás la gimnasia, como medida-exemplum ejemplarizante-moralizante. Consiguiendo con esto que yo retrocediera en mi memoria 30 años y mostrara lo que proponía en los primeros movimientos, que empezaban con la Gil de Biezma:
que no me cheira bien la dichosa normativa.
He dicho.