La esperanza.-
Dice el saber popular que la esperanza es lo último que se pierde, basado tal saber en el erudito mito de Pandora, primera mujer víctima de violencia de género, a la que se le atribuye, como a nuestra Eva, ni más ni menos todas las catátrofes del mundo. Así, a lo bestia. Abriendo la archifamosa Caja de Pandora, la cagó. Eva también lo hizo comiendo la fruta del árbol prohibido. Lo cual denota claramente que ambos mitos están escritos por varones, que por lo visto no cagaban. Al abrir la Caja todos los males escaparon, se desmadraron, se liberaron ... todos salvo uno representado por una patosa salamandra que no dio escapado a tiempo.... Los latinos la llamaron Spes...la esperanza. Y esto muestra la relación entre los mitos y el saber popular.
Y también vale de introducción, aparatosa, floreada, barroca y atrabiliara como a mi me gusta para el siguiente tema, extraído literalmente de la actualidad, la cual resulta cada vez más un relato fantasioso, destinado a crear una alterrealidad, olvidando que los pueblos somos reacios a comulgar con ruedas de molino....Nos bombardean con ilusiones económicas que nos hagan ver que ya se está superando la lacerante crisis, entre otras cosas también económica. Y de nada sirve constatar que no reponde a tratamientos superficiales, requiriendo un tratamiento en profundidad. Pero este no se llevará a cabo mientras vivamos en un sistema en el que tiene primacía el capital y éste usará los subrerfugios que considere oportunos para seguir muxindo al Estado. Antes, además de muxir tenía derecho de pernada, lo cual está sobradamente documentado. Confundiendo deliberadamente la salud de sus cuentas de resultados con el diagnóstico del conjunto de la sociedad. Confundindo, misturando churras con merinas. Como cuando confunden sistema financiero con la banca, la cual forma PARTE de tal sistema, pero no es el sistema.
Se ha recuperado el mercado de la venta de coches, nos enteramos en medio del solaz de los que disfrutan vacaciones. Eso más que un dato es una chuminada. No quiere decir nada, salvo que la industria del automóvil vuelve a entrar en beneficios, por lo de ahora. En la calle la gente lo sigue pasando mal. Entretenida, eso sí. Entretenida y alucinada cómo algunos -los de siempre- aprovechan la coyuntura para ganar más. También, en su tribulación cae presa del pánico cuando oye hablar del virus H1N1...como no podía ser de otra manera. Y del colapso que podría sufrir nuestra sociedad en el más que probable caso de la extensión de la pandemia: cerrarán colegios, hospitales, campos de fútbol.. Dentro de nada alguién propondrá volver quitar los santos en procesión.
La medida del incremento de las ventas de coches guarda estrecha relación con la prebenda gubernativa de subvencionar la compra de un auto. Cosa nefasta si consideramos que todos contribuímos, volutariamente o no, a dar dicha suvdención que no tiene otro objeto que los fabricantes sigan ganando. Obviamente yo pertenezco a los renuentes que no colaboraron como voluntarios entusiastas.
Y la élite política mirando expectante desde las escaleras del Congreso, con las manos en los bolsillos, el vuelo de las aves y los nubarrones que amenazan tormenta. Pero los pares, informados por el servicio nacional de metorología están seguros que escampará, de lo cual no tengo dudas...escampará sin duda alguna ...para ellos. Nuestra suerte está en los dados de Ajax...como siempre.
Sólo quería decir eso.
pd. ayer mismo dijeron que la tasa de morosidad se había triplicado!!! eso sí que es importante