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La Coctelera

soydelugoynoloniego

Sede benvidos.-

6 Julio 2009

La gente de Chueca y el ars.-

 

Recordando que unos jóvenes en el barrio de Chueca están estos días de fiesta, quiero desde aquí sumarme a su celebración. A mi manera.

 

Todo esto se origina cuando pergeño la invención de un post que me apetece que incida en las similitudes que aprecio entre The show must go on de Queen y la última y definitiva muerte de Jean Baptiste Poquetin. Bueno tengan en cuenta que toda mi vida se caracterizó por encontrar similitudes, cuando menos, raras. Por lo que es  comprensible que desconfíen.

 

El chollo de Queen es de 1991, y la muerte de Poquetin en 1672. Mucho tiempo, demasiado pensarán. Pero apelo a su sensibilidad para terminar demostrando que el ser humano siempre estuvo atareado en lo mismo. Al  menos desde que se erguió y fue bípedo. Pero Queen resulta algo anónimo, estoy a hablar de Freedie Mercury, un nombre que ya dice mucho, un sobrenombre, una máscara. Él había nacido hombre y le habían puesto el más masculino de los nombres:  Farrokh Bommi Bulsara, pero eso no lo identificaba.

 

También el otro protagonista se había inventado un pseudónimo, bien es cierto que por otros motivos. Buscando un nombre que le resultara al público fácil de recordar inventó Moliere.

 

Pero lo que es evidente es que la vida de los dos estuvo entregada al público. La vida y la muerte, pues Moliere murió el el proscenio,  no sin antes recitar el papel entero del Enfermo Imaginario, sin ningun lapsus. Y todo lo hacía tan bien que mientras la gente pensaba que representaba la muerte del personaje, él moría de verdad. Y claro, la gente se escojonaba. Y, lo que es más importante su sonrisa no desapareció con el trance. Y en esto también coincidieron ( But my smile still stays on). Como dos verdaderos hombres de teatro. Del teatro de la vida.

 

Algo     que hay que obviar es que mientras Moliere lo redujo todo a un único momento estelar, Freddie hubo de soportar una agonía de seis semanas. Seis semanas trancurrieron entre la grabación del video y el momento. Momento que se nos hace irreal, imposible. Que alguien que se va a ir , tenga lugar para la poesía, no quiere decir nada. Sólo  que era un poeta de verdad: Inside my heart is breaking. Era super consciente de lo que le esperaba. Me gustaría recordar esta actitud cuando llegue el momento. El combate definitivo que diría Yukío Mishima. Pero esto ya pertenece a otro post, que iba a preceder a éste, pero el parto se adelantó.

 

 

 

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