Lo que me sucedió hoy, que extrapoládolo nos sugiere cosas sobre la génesis de la crisis.
Hoy se consumó lo que empezó a gestarse el 13 de Marzo, fecha en la que vencía el seguro de automóvil que tenía concertado con la compañía Balumba. Todo desenfado, buen rollo, ventajas para el cliente...y la figura venerable de un Pedro Delgado dando fé, confianza. Ciertamente retocado sutilmente por el photoshop.
Cerrada la SL que tenía junto a mi hermana, alquilamos las instalaciones a un chaval estupendo, pero que por un "embalamiento financiero" -término que no sé si existe, pero me hacía gracia cuando lo mencionaba un amigo-está a cuatro velas. Confiamos en él pero paga cuando puede. Los que fuimos pequeños empresarios, confiamos en las personas, convencidas que muchas si pueden pagar, pagan. Y porque también los proveedores creían nuestra palabra. Puede haber imprevistos. Usos que los hampones de la banca y los grandes inversores, que es lo que vienen a ser las aseguradoras, no comparten. Obviamente. El caso es que el chaval no pagaba, y al ser esa nuestra única fuente de excedentes, el caso nos repercutía directamente.
El sueldo de media jornada de mi hermana era para comprar comida. Aunque habíamos cerrado la empresa hacía año y medio, tenía que seguir pagando el autónomo, lo cual nos costaba. Hechos miríficos de nuestras leyes. El Estado está convencido que los autónomos tenemos un grifo en casa del que mana dinero. Los autónomos son proclives a robar, por lo que hay que que darles caña. Con razón me denomino a veces "autómata autónomo". Nadie repara en que entre autónomos y pequeños empresarios sostenemos un mayor porcentaje de empleo que las grandes -casi diría maestosas- corporaciones empresariales, que cuando trincan, nos trincan a todos. No son auto-nadas.
Ante esta tesitura, afrontar el pago del primer recibo del seguro era inviable. Por otra parte al cerrar la empresa, que distaba 2 km, y al cambiar mi hermana de trabajo, al que puede ir andando diariamente nos llegaba de sobra un automóvil. Solución: no renovar, de momento, el seguro de mi coche, que permanecería ille tempore en el garaje. Pero como gallego que soy, algo me mosqueó y llamé a la compañía por si acaso. No me dieron ningun tipo de solución. Me dijeron que lo único que se podía hacer era rescindir la póliza que en el momento que pudiera se volvería a actualizar, diciendome la única salvedad que me encontraría: dado que mi seguro era un todo riesgo con franquicia, antes de actualizarlo, sería obligada la inspección ocular de un perito. Lo cual me pareció de todo punto normal. Y enteramente lógico.
A finales de mayo de 2009, con algo que el inquilino nos pagó y aproximándose el verano decido retomar las negociaciones. Todo corrección, semejando educación. ¿Qué prefiere, durante la entrevista, que lo trate de Ud o lo tutee?. Veinte minutos inquiriendo y, cuando al fin me van dar el presupuesto, me dicen que mi perfil no es el adecuado. Ostias en Dios!. Pero éstos por qué me tomaron?. Posiblemente bajo el nombre Balumba se esconda una red de contactos calientes. Yo pagué mis recibos, pero cometí el error de fiarme de una de las telefonist@s, seres en un 90% adorables, y, como no tenía dinero no renové cuando le tocaba, el seguro de mi coche, que no salió del garaje. Me merecí el infierno no obstante. Por mi culpa, por mi culpa .... Pero no hablaba ante el ego sum lux mundi. Hablaba de dos lerches de nombres Henry Engelhardt y David Stevens, padres del engendro. Es contra ellos que escribo esto, denunciando algo que me pasó, pero nunca queriendo implicar a los telefonist@as que sabe Dios que contratos leoninos tuvieron que firmar. Al decir leoninos seguro que me quedo corto o parezco anodino.
Pero el via crucis no había sino empezado. Llamé a la segunda compañía que se anunciaba en la página: Click seguros. Todo tan fácil como un click. Les cuento mi caso apelando a que comprendan mi indefensión, y lo consigo, de momento. Hasta que me hacen la pregunta, obvia por otra parte, de cuánto tiempo llevaba el coche sin seguro. Casi tres meses. Lo siento, sólo puede llevar el coche un mes sin seguro. El cancerbero abría lentamente las puertas del Averno, y yo era el culpable, el único culpable de mi sino. Deduzco que para ellos, debía haber optado por endeudarme con el banco (y pagar el recibo) para no ser merecedor de tamaño castigo. Yo no lo veo así, pero por hacer caso a recomendaciones de chirigoteros así, estamos como estamos. Por eso me produce hilaridad cuando algun ministro, o aspirante, dice que va a tratar de remediar la crisis. ¿Quién le dio a ellos la potestad para hacer lo que hacen?.
Es entonces cuando volvo o rego del sentido común. Me acuerdo de una persona, que se llama David y que vende seguros para Mapfre, pero sé que si los vendiera para otra empresa, me seguiría saludando por la calle, porque me conoce... Le comento y me dice que el siguiente día laborable vaya a la oficina. Entonces reflexiono sobre lo relativo que es el precio de algo. El precio es importante, pero el dinero no os da derecho de pernada sobre nadie ni os da legitimidad para humillarme. Pese a ser cierto que os lo dio, en un pasado.
Mira por donde acabo haciendo publicidad, pero juro que sólo cuento la verdad