Voi ricordiamo.-
Ví por primera vez esta representación de Xto en majestad rodeado por el tetramorfos, imagen inexorablemente apocalíptica según San Lucas, siendo estudiante. Corremos un tupido velo sobre los dos grupos que la flanquean y que representan a los apóstoles por ser indudablemente obra de otro maestro, no tan diestro. Los libros hablan así. No cuentan que cualquiera puede tener un mal día. Aparte que no se ven. Pero, ¿qué hacían aquí los apóstoles?. Daban fe notarial. ¿De qué?. Del inexorable Juício Final.
Yo y otros nos tratábamos de resguardar del gélido aire palentino en el umbral de un garaje. Del otro lado de la calle se erguía, poderosa, monumental, la fachada de la Iglesia de Santiago de Carrión. Completaba la escena una gabardina que braceaba y gesticulaba hasta el sofoco, ajena por completo al frío y que se hallaba entre nosotros y lo que veis aquí arriba. Un genuíno demiurgo que nos seducía con sus palabras, las cuales resonaban en nuestras huecas cabezas, dándonos la impresión de que nos estábamos enterando de algo. Hablaba de la influencia de modelos borgoñones, a los cuales había superado ???y nosotros, aprendiendo eso de memoria, creíamos que sabíamos algo. El doctor Moralejo no pretendía otra cosa que admiráramos aquella belleza terrible poniendo sus inabarcables conocimientos para que entendiéramos la sintaxis de la escena allí representada. Porque la terribilitá ya existía antes de Vasary y Miguelangelo. Son tan verídicas las figuras que existen, esa es la magia del arte. Que por cierto debían tranquilizar mucho a los agricultores con la espalda partía y peregrinos con los pies llagados. Y con ellas existe el "hecho" que representan. Tras esta vida de jauja todos nos someteríamos a un Juicio Final justo. Donde la defensa recaería en un miembro del santoral cristiano, pues la acusación fiscal siempre recaía en Satán. La Edad Media era muy coñera. ¿Un juício por vivir ?.
Obra monumental y sin par en el románico peninsular, y tal vez en el europeo. Fue cerca del año 1160-70, en que la esculpió un maestro anónimo, sin nombre, pero que con el tiempo su obra nombraría : Maestro de Carrión, que D Serafín Moralejo relacionó como modelo mirando hacia mí con el Xto de los siete sellos de la portada norte de la catedral de Lugo, realizado una década, más o menos, después. Cuando el profesor Moralejo mencionó Lugo yo me dí por aludido, lo cual me hizo sentir la plenitud. Todos los alumnos que conocí del profesor Moralejo creían tener con él una relación especial, pese a nuestra probada rusticidad y alergia por los latines. Por ese detalle siempre será Doctor Ilustre y Magnífico. Era, sin duda, un maestro.
Pero ahora permitidme contar algo que no encontrareis en ningun libro de Historia del Arte. El profesor Moralejo era de la escuela que defiende que el arte clásico (Grecia y Roma) fue la expresión artistida per se. Yo, como el pupilo más burro que tuvo, pienso lo mismo. Cosa que hemos de aceptar como no muy políticamente correcta. Hoy cualquier político pierde culo por inaugurar Museos de arte Comtemporàneo, que aunque no sepan qué es , resulta más barato y está rodeado de una retórica socializante. El Arte Clásico no da votos, porque apela a lo inmutable en el género humano. Cosa que no suele ser bien entendida. Por tanto el arte que vino despues será óptimo si tiene algun reflejo de ese mundo clásico, (alguna clámide al viento, algun cabello trepanado). Esto se denomina influencia clásica. Pues bien, lo clásico por antonomasia son los paños mojados fidíacos. Fidias fue co-autor del famoso templo dedicado en la Acrópolis de Atenas a Atenea Parthenos. Fue aquel escultor del s V a.C. cuyas obras hicieron soñar a los que las vieron y a los que no las vieron pero las oyeron. Hasta nosotros imaginamos como fueron viendo precisamente maravillas como esta de Carrión, donde vemos la expresión facial de aquel Zeus en Olimpia, que mil años despuès de su desaparición, seguía despertando pasiones. Desaparición en la cual tuvo algo que ver que era un artificio criso-elefantino (oro y marfil).
El profesor Moralejo dijo teniendo esto en cuenta:
"Si viniera un loco provisto de cincel, e hiciera añicos este friso. Y a continuación viniera otro -loco- y lo llevara y enterrara en la Acrópolis. Después, cuando los arqueólogos los descubrieran nadie pondría en duda la autoría del propio Fidias".
Nosotros, de aquellas jóvenes, temimos que aquellas palabras molestaran en el Olimpo y empezaran a caer rayos y centellas, a parte del riesgo que sacudidas telúricas que descoxuntaran el mundo hasta su primitiva yuntura. (Vida y milagros de san Patricio. Juan Pérez de Montalban, notario de la Inquisición, mediados s. XVII. La más preciada joya que tengo.) Pero nada de esto pasó. El caso es que hoy recuerdo este pasaje al tiempo que recuerdo afectuosamente a quien inspiró esta inventio. Sabiendo que ésto no merece un aprobado, sería feliz si me reconociera que "e bene trovato".
gonzalo dijo
si realmente ero o mellor profesor que tivemos moitos seria interesante reconstruir os seus apuntes, levariamos moitas sorpresas da cantidade de información que daquela desperdiciamos e hoxe sería única.ç
¿ alguen asistiu a unha conferencia de Serafin que falaba de Guernica onde entroncaba o cadro cas representacións do beato de Liebana(?) sobre o fin do mundo,que neses momentos expoñiase en Paris?
21 Abril 2009 | 04:56 PM